martes, 18 de febrero de 2014

Un plan de refocalización

Cuando en mitad de una competición deportiva nuestra mente se focaliza en procesar información no pertinente para la ejecución, ésta empieza a decaer sensiblemente: solemos decir que “hemos perdido la concentración”. Las fuentes de información más comunes que desvían nuestra atención de la ejecución suelen ser las siguientes: 
- Centrarse en acontecimientos pasados: “este jugador siempre me gana”, “a este jugador siempre le gano”, “en el primer juego me ha cantado una bola mala cuando yo la he visto claramente buena”, “mi rival no me ha impactado pero el árbitro le ha adjudicado el punto”, … 
- Centrarse en acontecimientos futuros: “este partido está ganado (o perdido)”, “en el próximo set le remontaré”, “si le gano paso a la semifinal”, … 
- Emocionalidad: “tristeza”, “alegría”, “enfado”, “rabia”, “euforia”, “desespero”, “impaciencia”, … 
- Sensaciones físicas internas: “calor”, “frío”, “cansancio”, “dolor”, “sed”, “hambre”, … 
- Estimulaciones externas: “público”, “meteorología”, “ruido”, … 
Si la mente procesa este tipo de información, nada tiene que ver con la ejecución deportiva (posición, técnica, estrategia, …), por lo tanto, es más probable que se decremente la calidad de la ejecución y cueste volver a recuperar el flujo de concentración. Si esto sucede, podemos intentar llevar preparado un plan de urgencia, un plan de refocalización que utilizaríamos para volver a centrar el procesamiento mental en la información adecuada para realizar la ejecución deportiva con éxito. Vamos a definir la “técnica del interruptor” como plan de refocalización. Un interruptor es un mecanismo que cambia el estado de las cosas: encender, apagar, aumentar, mover, parar, etc. Entonces, nosotros desarrollaremos un interruptor psicológico que al accionarlo nos devuelva hacia el procesamiento idóneo de la información. Los pasos esenciales son 3: 
1.- Darse cuenta: es el principal aspecto de esta técnica, darse cuenta de que no estamos centrados en la información que nos ayudará a ejecutar bien nuestra acción deportiva. Si no tomamos consciencia de que estamos procesando información pasada, futura, emocional o de sensaciones físicas **internas, no podemos acceder a la fase 2 y accionar el interruptor. 
**Sensaciones no relacionadas con la ejecución, puesto que, en determinados casos, hay información interna que sí es necesaria y primordial (ej: gimnasia artística, el saque en tenis, ...)
2.- Frase interruptor: es una oración muy simple que hace la función de interruptor e impulsa a refocalizar hacia la información pertinente. La estructura de la frase es la siguiente: 
                              ATENCIÓN → PERSONALIZACIÓN → ACCIÓN 
                               VA →         JUAN                   → CÉNTRATE 
Cada uno de los términos se debe ajustar a la forma de ser de cada persona, de la forma en que se habla a sí mismo (va/vamos/venga/¡Ei!/... → Juan, tío, campeón, … → céntrate, cúrratelo, trabaja). 
3.- Protocolo de pensamiento: se trata de un listado de 4 o 5 aspectos esenciales para la ejecución que requieren que les prestemos atención, ya sean técnicos, tácticos, físicos o psicológicos. Una sola palabra que elicite una acción o una cadena de acciones: 
 1.-) Bola (quiere decir: céntrate en la bola)
 2.-) Distancia (quiere decir: mantén la distancia óptima de ataque)
 3.-) Activación (quiere decir: realiza acciones de control de activación) 
 4.-) Dinámico (quiere decir: permanece en movimiento) 
 5.-) Calcula (quiere decir: analiza los datos y actúa en consecuencia) 
Este ejemplo de protocolo de pensamiento abarca auto-instrucciones de diferentes disciplinas, como guía para entender el concepto. 
Entonces, una vez definido el plan de refocalización, la estrategia se basa en entrenarlo a base de repeticiones durante los entrenamientos ordinarios, facilitando voluntariamente la pérdida de concentración y refocalizando repetidamente. El interruptor psicológico está instaurado cuando al pronunciar la frase interruptor automáticamente centramos nuestro procesamiento en los aspectos definidos en el protocolo de pensamiento sin necesidad de repetirlo de memoria, es decir, creamos un automatismo desencadenado por la frase. Esto sólo lo conseguiremos a base de repetirlo durante los entrenamientos. 
La secuencia correcta en la competición sería la siguiente: 
a) Nos damos cuenta de que nuestra cabeza está procesando información NO pertinente para la ejecución (ej: he fallado la canasta y la base me ha echado una regañina) 
b) Inmediatamente pronunciamos (interna o externamente) la frase interruptor: “Va, María, céntrate”. 
c) A María, automáticamente se le mueve el foco de atención hacia los aspectos básicos del juego (posición, distancia, vigila, pelota, …) 
Aviso: esta técnica sólo debe ser utilizada como salvavidas en medio de la competición, no como táctica básica de concentración. Además, se debe tener automatizada (especialmente el protocolo de pensamiento) para que realmente sea efectiva.


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